Secretos de la medicina CHina

Este escaso rigor con las afirmaciones de
alguien por el simple hecho de que viene de un
sitio cuya cultura nos fascina también es frecuente
cuando lo aplicamos a un bien tan preciado como
la salud. Aunque parece que ahora ha pasado un
poco la euforia, la medicina tradicional china
(MTC) sigue disfrutando de gran predicamento en
nuestro país. Lo más llamativo es que su punto
fuerte es el hecho de ser tradicional, de que lleva
practicándose toda la vida. Personalmente, si yo
voy al médico y me dice eso, me levanto y me voy.
Imagínate que cuando fueras a comprarte una tele
te dijeran que la mejor es una que está basada en
una tecnología milenaria, pero ¿existían teles hace
mil años? Yo prefiero el último modelo. Un
aparato de hace milenios no puede ser bueno. Si la
excelencia de la MTC se basa en que funciona
desde hace miles de años, pues es una chapuza.
Hace miles de años no se sabía nada de
microbiología, ni de fisiología ni de genética, y
tampoco existían los antibióticos ni las vacunas,
así que, de entrada, no promete.
Y no lo digo por decir: los números cantan.
Si realizamos un análisis objetivo, no parece que
la medicina en España tenga que envidiar nada a la
China. La esperanza de vida de China es de 74,2
años, con lo que se sitúa en un discreto puesto 97
en el ránking mundial, frente a los 82,5 años de
España. Ya sé que la esperanza de vida es una
medida indirecta en la que influyen otros factores
como la alimentación, la seguridad alimentaria,
etcétera. Vamos a concretar. La tasa de mortalidad
infantil es de 24,63 por mil en China, frente al 4,33
por mil en España. Por lo tanto, no entiendo qué
ventaja puede aportar la medicina primitiva
(tradicional) china a uno de los sistemas sanitarios
públicos mejores del mundo.
La MTC se basa en el principio de que por
nuestro cuerpo corren catorce canales de energía
vital (qi o chi) llamados meridianos. Hay doce
meridianos, más dos principales (el de la
concepción y el gobernador) y multitud de
secundarios. La enfermedad se da por un
desequilibrio entre estas corrientes de energía, y el
reequilibrio se puede recuperar tomando
diferentes preparados o infusiones, o bien
mediante la aplicación de agujas. La MTC no se
basa en la observación y la experimentación, sino
en la doctrina taoísta de los equilibrios y el yin y
el yang, de forma que toda la fisiología y anatomía
se adapta a estos principios, y no al revés.
Asimismo, para complicarlo más, hay distintas
escuelas con diferentes interpretaciones en las que
puede variar el número de meridianos, su
localización y la definición de los órganos y las
enfermedades que dependen del yin y del yang.
Algunas incluso hacen un mestizaje e incorporan el
concepto de chakra, de origen hindú, que serían
como unos centros de energía, de los que habría,
otra vez según el libro que consultes, unos seis o
siete asociados con los colores del arcoíris. El
colmo del desaguisado llega cuando algo tan
objetivo como la anatomía se tiene que adaptar a
una filosofía y a unas fuentes tan variables. En los
libros de MTC se habla de órganos como «el triple
calentador» o el «maestro del corazón» que
directamente no existen. A los órganos conocidos
también les asignan funciones extrañas, por
ejemplo, el bazo es el órgano del pensamiento y la
digestión. Lo curioso es que cuando a alguien le
extirpan el bazo no deja de pensar ni de digerir.
Los defensores de la MTC alegan que algunas
de las recetas utilizadas poseen principios activos
que la medicina occidental ha demostrado que son
útiles, y es verdad. Muchos investigadores en
farmacognosia han tratado de encontrar dichos
principios activos y desarrollar fármacos a partir
de ellos, pero no olvidemos que los productos
tradicionales no están exentos de riesgos (como
ejemplo, lo que pasó con la Aristolochia en
Taiwán) y que su uso se basa en la tradición y la
religión, no en la observación. Así, para un
resfriado o una gripe (la medicina china no los
distingue) el remedio es el Yin qiao jie du pian,
píldoras febrífugas de madreselva y forsitia que
tienen la propiedad de expulsar el viento ardiente
y reequilibrar los meridianos.
Algunos preparados herbales chinos funcionan, pero con
truco. En 1998 se descubrió que uno que se vendía para
problemas del sueño con el sugerente nombre de Sleeping
Buddha contenía el sedante estazolam. También se han
encontrado fármacos para la diabetes como el glyburide y la
fenformina en remedios herbales para regular el azúcar,
corticoesteroides en cremas contra el eccema y viagra en
productos afrodisíacos. Obviamente, son más caros que el
medicamento original y uno se los toma sin un aviso de las
contraindicaciones y los efectos secundarios. En el fondo, que
adulteren sus hierbas con fármacos reales no es más que un
reconocimiento tácito de que lo del yin y el yang y los
meridianos será muy bonito, pero funcionar, no funciona.
Hay un problema añadido con la práctica de
la MTC: ser ecologista, o por lo menos
conservacionista, resulta absolutamente
incompatible. La falta de base científica origina
que muchos de sus principios se fundamenten en la
superstición y la magia representativa. Si estás
débil, comer partes de un animal fuerte te
revitaliza, ya que se supone que de esta manera
obtienes sus propiedades. Existen remedios de
medicina tradicional china como el Hu Gu, un vino
aderezado con huesos del tigre que se cree que
cura el entumecimiento. También se utiliza la
vesícula biliar del oso para la fiebre y las
afecciones hepáticas.
¿Cuáles son las consecuencias? La
popularización de esta medicina en Occidente ha
favorecido de tal modo la caza furtiva que en la
actualidad el tigre del sur de China está al borde
de la extinción, lo que no ha sido un obstáculo
para los curanderos chinos, que han empezado a
surtirse de huesos del tigre de Sumatra. Por no
hablar del rinoceronte, utilizado en MTC para
aumentar la virilidad, lo que ha comportado que
esta especie desaparezca de África para acabar en
las boticas de MTC de todo el mundo, aunque luego
le añadan viagra a fin de que surta algún efecto.
REMEDIOS NO APTOS PARA TODOS LOS ESTÓMAGOS
Cuando uno se pone en manos de un médico chino
tradicional (no de los de verdad), ha de tener en
cuenta que va a recibir un tratamiento de alguien
que piensa que la salud se basa en el equilibrio de
unas corrientes de energía vital que circulan por el
cuerpo como presos por el patio de una cárcel, por
unos meridianos que nadie ha medido o visto, y
que además cree en el principio filosófico del yin
y el yang. En la práctica y la formación de un
médico tradicional chino no aparecen los últimos
tres mil años de avances de la medicina, que
incluyen virus, bacterias, analgesia, higiene,
asepsia y antisepsia, etcétera. Yo tampoco
entiendo que la gente ponga su salud en manos de
unas personas con unas creencias tan raras, pero
como decía Rafael Gómez Ortega el Gallo, «Es
que en toas partes hay gente pa tó».
Cuando uno analiza en profundidad la
práctica de la medicina china, acaba prefiriendo
una operación convencional, aunque sea sin
anestesia. El libro Materia médica china, escrito
en 1597 por Li Shizhen, refiere un tratamiento que
los chinos compraban a los mercaderes árabes
alegando que curaba la mayoría de las afecciones.
Se llamaba «hombre melificado» y para su
elaboración hacía falta un anciano que quisiera
donar su cuerpo para remediar la salud de las
generaciones venideras. El anciano era alimentado
durante varios meses sólo con miel, hasta que ésta
le colonizaba el sistema digestivo. Cuando llegaba
a un punto en el que sólo defecaba miel, se moría
(no se especifica, pero asumo que de coma
hiperglucémico). Una vez fallecido, el anciano era
enterrado en una urna llena de miel que se sellaba
durante cien años. Después de este período, la
carne del anciano macerada en miel y administrada
por vía oral constituía un tratamiento infalible para
toda clase de heridas.
Obviamente la historia es falsa, incluso para
finales del siglo XVI. No creo que fuera fácil
encontrar ancianos voluntarios, y por mucha miel
que se ingiera, lo que se excretaría no sería miel,
sino Miel-Da (heces provenientes de la miel en
chino). Y además, ¿quién va a dedicarse al
negocio de melificar abueletes si no se puede
sacar el producto a la venta hasta pasados cien
años? Esperemos que ningún político actual
adopte la idea y que luego diga que se preocupa
por la sanidad pública a la vez que se ahorra las
pensiones de los voluntarios.
Uno de los peligros de guiarse por la
tradición es que olvidamos que ésta también se
inventa y se falsea. En todas las culturas es muy
típico que cuando un viejete, sea de la cultura que
sea, ve a un señor de otra raza con pinta de experto
que le pregunta por sus prácticas, le cuente la bola
más gorda que se le ocurra para tomarle el pelo o
que simplemente rellene los huecos de su memoria
con fantasías. Me pregunto cuántas descripciones
de costumbres bárbaras y extrañas de tribus
perdidas no son más que fruto del aburrimiento e
imaginación de alguno de los ancianos de la tribu.
La historia del hombre melificado nos da tres
mensajes: uno: la MTC no se libra de falsas
tradiciones; dos: nunca ha tenido demasiado
espíritu crítico a la hora de elaborar sus tratados
médicos, y tres: aunque lo del hombre melificado
sea falso, hay tratamientos en uso que requieren no
ser demasiado aprensivo.

2 comentarios :

  1. lo mismo pregunto yo iran a subir los discos nuevamente????????????????????????????????

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